domingo, 25 de mayo de 2008

Rodaje en las aguas del Maule

El pasado sábado 17 de mayo, el equipo del documental "Secretos de un río" bajó el río Maule en una balsa conducida por 8 jóvenes de la Asociación de Canoistas de Constitución.

El recorrido comenzó aproximadamente a las 10 de la mañana y la meta era la Estación de Curtiduría, en el Ramal Talca - Constitución. El poco caudal que llevaba el río Maule obligó a los jóvenes canoistas a utilizar toda su destreza y fuerza, y sumado a su entusiasmo, la estación se alcanzó cerca de las 15:00 horas.

El profesor de kayak, Carlos Díaz Díaz, y los deportistas Karen Roco Roco, Adolfo Gómez Rubio, Ignacio Recabarren Palacios, Roberto Díaz Soto, Gonzalo Espinoza Arancibia, José Segura Segura y Reinaldo Alvear Sandoval fueron los encargados de llevar a la directora Romy Bernal Díaz, junto a camarógrafo, asistente de cámara y productora ejecutiva, por las aguas del río Maule y, de este modo, tener una visión más cercana del recorrido y la geografía que debe enfrentar el Maule día a día en su cotidiana travesía al mar.


Bitácora de un recorrido por el Maule
La cita con los canoistas de Constitución estaba programada para las 9 de la mañana en el lado sur del Puente Maule. Cuando el equipo del documental llegó a la hora señalada, cinco jóvenes ya se encontraban inflando la balsa de Nibaldo Fredes, ex Presidente de la Asociación de Canotaje de Constitución, quien facilitó el equipo para la bajada por el Maule.

Juliano Díaz, actual Presidente de la Asociación, se encargó de traer el equipo técnico y humano desde la ciudad costera. El Profesor de Kayak, Carlos Díaz, y los jóvenes remeros fueron recibidos con una cálida taza de café, porque el día nublado invitaba a combatir el frío más que con ropa de invierno; sobretodo, porque los canoistas cambiaron rápidamente su habitual atuendo por lycras, zapatillas de agua, chalecos salvidas y "ropaje de goma" para enfrentar las frías aguas del Maule.

Los jóvenes se turnaron, una y otra vez, un pedal que inyectaba aire a la balsa y tras inflarla completamente, la elevaron sobre sus cabezas y la trasladaron, con algo de dificultad, hasta el río. Iban 6 remeros al frente, 3 de cada lado, y un remero iba atrás indicando el rumbo, animando a los remeros, distrayéndolos de los calambres en brazos y caderas.

Pero el Maule no recibe con tanta indiferencia a los instrusos, sobretodo porque su cauce ha sido modificado por chancadoras de piedras, la erosión y la tala de los árboles que ha dejado a sus víctimas sumergidas en medio del cauce con ramas que emergen dispuestas a herir a quien navegue el río.

Este escenario lo imaginó Carlos Díaz, él ya había realizado el recorrido por el Maule, por ello en su kayak buscaba las corrientes, la mejor profundidad y alertaba al guía ubicado en la balsa de los rápidos, remolinos y rocas. La seguridad es ante todo una prioridad, sobretodo porque había novatos que nunca habían bajado el Maule y se llevaba equipo audiovisual y fotográfico que podía sufrir desperfectos inmediatos al contacto con el agua.

De todos modos, aunque se buscó la ruta más segura, el agua igual entró a la balsa. En realidad los pies viajaron sumergidos en el agua, ya que el Maule entra y sale, bajo la estructura de goma, sin cargo de conciencia mojando a todos por igual. Además, el encuentro con rápidos elevó la balsa y cuando volvió a tocar las aguas, éstas entran con violencia empujando a un remero dentro de ésta y mojando al resto por entero. Para combatir el frío es mejor remar, aunque duelan brazos y caderas es mejor continuar remando; la ropa húmeda, el viento frío que sube río arriba por el cauce y la garuga que auguraba pronta lluvia no dejó a nadie indiferente. Inclusive los audiovisualistas pidieron los remos para combatir el frío y los deportistas, cansados de remar por horas, aceptaron la oferta.

El encuentro con el río Loncomilla trajo pasividad a las aguas, hubo que utilizar mucha fuerza, porque la balsa se movía como un caracol en la tierra. El encuentro con el río Claro fue casi imperceptible geográficamente, ya que la deformación del cauce no lo muestra claramente, pero el Maule se transforma: mayor caudal y contaminación. Finalmente, se llegó a la estación de Curtiduría, justo cuando la garuga se transformaba en una lluvia copiosa, el temporal que tantos damnificados ha dejado ésta semana en la Región del Maule, comenzaba.

La suerte y la disposición de los canoistas de Constitución facilitó el rodaje del documental, ya que una semana después el recorrido no habría sido posible con tanta seguridad para los audiovisualistas y sus equipos. Pero, el recorrido se realizó sin contratiempos, todos llegaron sanos y salvos, con recuerdos inolvidables y con la enseñanza que nunca se debe abandonar la vitalidad y alegría de la juventud para llevar a cabo los sueños.

Rodaje suspendido en Constitución
Canoistas y audiovisualistas se trasladaron a Constitución en tren. En la estación, se despidieron con la promesa de volverse a ver y mantener el contacto, y participar al día siguiente en las escenas que se grabarían en la desembocadura del Maule. Sin embargo, la directora del documental tubo que suspender el rodaje, ya que las aguas del Maule, lugar elegido para terminar la obra audiovisual, transformó al río en un peligrosa locación.

La escena final del documental se grabará en Constitución y colaborarán en ésta pescadores artesanales, botes fleteros, la Asociaciones de Canoistas y Remeros de Constitución; pero siempre y cuando el tiempo y las aguas del río Maule lo permitan.

domingo, 20 de abril de 2008

Risas y detonaciones en La Mina

Desentrañar, a través de la región, el recorrido del río Maule regaló encuentros sencillos y cálidos. Las sonrisas infantiles de Yasna Sepúlveda Fuentes de 2º Básico, Bastián Núñez Bravo de 3º Básico y Patricio Núñez Imilmaqui de 4º Básico de la Escuela La Mina*, nos recibieron con curiosidad y entusiasmo el 16 de abril del 2008.

A veces se nos olvida que en las zonas rurales de la región los estudiantes de distintos grados comparten el aula, el profesor y la cordialidad. Fernando Solar Álvarez, profesor en La Mina, nos presentó a sus alumnos, nos mostró el salón de clases y nos ofreció las dependencias de la Escuela para ocultarnos de las frías temperaturas durante la noche. A mediados de abril la brisa fría que baja de la Cordillera de los Andes reseca, hiere la piel y modifica el rostro por muecas, como si éstas deformaciones del rotro pudieran contrarrestrar el clima propio de la zona; por el contrario, los niños a su llegada nos enseñaron que las sonrisas son la mejor herramienta para combatir el frío de la mañana, después, el sol se encarga del resto.
Para estos estudiantes el Maule es un compañero más, a veces es muy escandoloso, otras silencioso y casi imperceptible, como ahora. Ellos aseguraron que la bocatoma ubicada un par de kilómetros arriba es la que se lleva el agua del río hasta Cipreses.


















* Localidad ubicada en el camino Pehuenche a